Recuerdo estar en la biblioteca del Tec de Monterrey, rodeado de silencio y libros sobre economía. El nombre de Eugenio Garza Sada estaba en todas partes, sinónimo de progreso, de visión, de un hombre que construyó no solo empresas, sino un futuro.
Esa misma semana, en una carne asada con la familia, mi primo sacó la guitarra y cantó un corrido que nos sabemos todos, la trágica historia de Laurita Garza. La misma palabra, "Garza", resonaba ahora con pasión, con violencia, con una leyenda de cantina.
Y me pregunté: ¿cómo es posible? ¿Cómo un solo apellido puede ser a la vez el nombre de un titán de la industria y el de la protagonista de un corrido prohibido?
La respuesta, muchachos, no está en la genealogía. Está en el alma de nuestra gente.
¿Quién fue Eugenio Garza Sada, el Arquitecto del Progreso?
Para entender el Monterrey que vemos hoy, hay que entender a Don Eugenio. Él no era un empresario común; era un humanista que creía que el trabajo y la dignidad debían ir de la mano.
Fue el motor detrás del gigante industrial que hoy conocemos como FEMSA.
Pero su visión iba más allá. En 1943, lideró a un grupo de empresarios para hacer algo que cambiaría a México para siempre: fundar el Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.
Su idea era simple y poderosa: para construir una gran industria, primero hay que construir grandes mentes. No quería solo obreros, quería líderes. El legado de Don Eugenio es un legado de orden, disciplina y construcción a largo plazo. Es la prueba de que un apellido puede ser sinónimo de progreso.
¿Y Quién fue Laurita Garza, la Heroína del Corrido?
Ahora, vámonos de la sala de juntas a la plaza del pueblo.
La historia que canta Lalo Mora en el famoso corrido es una tragedia griega vestida de norteña. Laurita, una maestra de escuela, asesina a su novio Emilio Guerra y luego se quita la vida porque él la iba a dejar.
"No puedo ser tu esposa, de nadie más serás", dice la canción.
La historia, muchachos, se basa en un hecho real ocurrido allá por los años 50 en un rancho de Nuevo León. La protagonista real se llamaba María Justina Cabrera. El corrido le cambió el nombre a "Laurita Garza", quizás por la fuerza y el arraigo del apellido en nuestra tierra.
El corrido fue prohibido en la radio por violento, pero eso, como siempre, solo lo hizo más legendario. El legado de Laurita es uno de pasión, caos y la fuerza incontrolable de las emociones.
Entonces, ¿Cuál es la Conexión entre Ambos?
No, no eran parientes cercanos. La conexión es mucho más profunda.
Don Eugenio y Laurita Garza son las dos caras de nuestra identidad norestense. Son el ying y el yang de nuestro carácter.
- El Espíritu Constructor: Es el de Don Eugenio. La disciplina, la visión, la cultura del trabajo y la certeza de que podemos forjar nuestro propio destino.
- El Alma Pasional: Es la de Laurita. La intensidad, el honor, la lealtad feroz y la idea de que hay cosas, como el amor y la traición, que no entienden de lógica.
Uno representa la razón que construye imperios. La otra, la emoción que crea leyendas.
Conclusión: Un Legado de Contrastes
La próxima vez que escuchen el apellido Garza, no piensen en una sola cosa. Piensen en esta dualidad. Piensen en el arquitecto y en la maestra. En la sala de juntas y en la cantina.
Entender esta contradicción es entendernos a nosotros mismos. Es comprender que nuestra mayor fortaleza no es solo nuestra capacidad para construir, sino también nuestra capacidad para sentir con una pasión que a veces se desborda.
Cada apellido, muchachos, cada linaje, tiene sus propios gigantes y sus propias leyendas. La historia de su familia es un universo esperando ser explorado.
Si sienten el llamado a desentrañar las fascinantes historias que se ocultan en su propio apellido, me encantaría ser su guía en ese descubrimiento.
Continúe el viaje: El Origen de los Garza en Nuevo León: ¿Fundadores o Constructores?
