Muchos creen que el Día de Muertos es una tradición puramente azteca. Otros, que es una fiesta católica. La verdad, como siempre, es mucho más hermosa y complicada.
Lo que celebramos hoy es una obra maestra de resistencia y fusión.
Es el resultado de dos mundos que chocaron y, en lugar de destruirse, crearon algo nuevo. Es, quizás, el acto de sincretismo más profundo de nuestro continente.
¿Cómo Honraban a la Muerte Nuestros Ancestros Mexicas?
Antes de la llegada de los españoles, los pueblos de Mesoamérica no veían la muerte como un final, sino como el inicio de un viaje.
Para ellos, el destino del alma no dependía de si habías sido "bueno" o "malo", sino de la forma en que morías.
- Si morías en guerra, ibas a la casa del sol.
- Si morías ahogado, ibas al paraíso de Tláloc.
- La mayoría, los que morían de muerte natural, emprendían un viaje de cuatro años al Mictlán, el reino de los muertos.
Y para ayudar a sus difuntos en ese viaje, los mexicas tenían dos grandes fiestas seguidas en su calendario (que caían en nuestro agosto): una para los niños y otra para los adultos. Eran celebraciones para honrar a los ancestros y pedirles permiso para su regreso temporal.
¿Qué Pasó Cuando Llegaron los Españoles?
Cuando los frailes católicos llegaron, vieron estos rituales y se horrorizaron. Les parecieron paganos. Su primera misión fue erradicarlos por completo.
Pero fracasaron, muchachos. No se puede arrancar una raíz tan profunda del alma de un pueblo.
Al ver que la gente seguía celebrando a sus muertos a escondidas, los evangelizadores usaron la estrategia más inteligente de la colonización: la asimilación.
"Si no puedes vencerlos", pensaron, "únete a ellos y transforma su celebración".
¿Cómo se Creó la Fusión?
Fue un movimiento estratégico brillante. Los frailes católicos ya tenían sus propias fechas para los difuntos en Europa: el 1 de noviembre (Día de Todos los Santos) y el 2 de noviembre (Día de los Fieles Difuntos).
Así que, simplemente, movieron las fiestas mexicas.
Tomaron toda la parafernalia indígena de agosto —las flores, la comida, el copal— y la empalmaron con las fechas católicas de noviembre.
Lo que celebramos hoy es el resultado de esa fusión.
- El Cempasúchil (prehispánico) ahora guía al alma a un altar que tiene una Cruz Católica.
- El Copal (indígena) se mezcla con el humo de las Veladoras (europeas).
- La Calaverita de Azúcar (una burla muy europea a la muerte) convive con el Pan de Muerto, que algunos ligan a los antiguos rituales mexicas.
Conclusión: Una Tradición de Resistencia
Así que, ¿cuál es el verdadero origen? No es uno solo.
El Día de Muertos es un acto de resistencia cultural. Es la prueba viviente de que nuestros ancestros indígenas fueron tan sabios, que lograron esconder su tradición más sagrada a plena vista, vistiéndola de fiesta católica.
No es 100% azteca ni 100% española. Es 100% mexicana. Es un legado que nos enseña que nada muere del todo, simplemente se transforma.
Ahora que conoces el origen, aprende el significado de cada elemento. Continúa el viaje: El Diccionario Secreto del Altar de Muertos
