La Torre de Cartas y la Base Sólida

Una vez vi a un alumno intentar construir una torre de cartas en el recreo. Era ambicioso. La levantaba rápido, y paf, se caía con el viento. Lo intentó tres veces. Se frustró, quiso romper la baraja.

Me acerqué y le dije: "Hijo, el problema no son las cartas, es la base. No puedes construir sobre la mesa lisa si hay viento".

La cuarta vez, no cambió las cartas, cambió la estrategia. Puso unos libros pesados alrededor para proteger la base. La torre se sostuvo.

La lección clave es esta: A veces, el éxito no depende de la fuerza, sino de la terquedad inteligente. De saber construir donde otros fracasaron.

Y esa, muchachos, es exactamente la historia del apellido Montemayor en Nuevo León.

Monterrey: El "Tercer Intento" de una Ciudad

Cuando escuchamos "Fundación de Monterrey", imaginamos un evento único y perfecto. Pero la realidad histórica es mucho más áspera.

Antes de que Diego de Montemayor llegara, otros lo habían intentado. El capitán Alberto del Canto intentó fundar ahí en 1577 (Santa Lucía), y Luis de Carvajal lo intentó en los 1580s (San Luis).

Ambos fracasaron. La región era hostil, la resistencia indígena era feroz, y las condiciones eran brutales. Esos asentamientos fueron abandonados o destruidos.

La tierra ya tenía fama de "imposible".

El Factor Montemayor: ¿Por Qué Él Sí Pudo?

Entonces, el 20 de septiembre de 1596, llega Diego de Montemayor.

Pero no llega como un joven conquistador impulsivo. Los registros nos dicen que nació alrededor de 1530. Hagan las cuentas. Tenía aproximadamente 66 años.

Para la época, era un anciano. Pero tenía algo que los jóvenes no tenían: paciencia y una estrategia diferente.

  1. No vino solo por oro: A diferencia de aventureros previos, Diego trajo una comunidad. El documento histórico cita que llegó con doce compañeros y sus familias.
  2. Trajo el futuro: El grupo de apenas 40 personas incluía "14 muchachos y 4 muchachas". No era un ejército de ocupación; era un pueblo naciendo.
  3. La alianza: Incluso traían un indio llamado Domingo Manuel en el grupo, señalando una estrategia de integración, no solo de choque.

El Legado de "Saber Quedarse"

Diego de Montemayor no fundó Monterrey porque fuera el más fuerte. Lo hizo porque fue el más resiliente.

Se quedó ahí, gobernando y administrando, hasta su muerte en 1611. Vio cómo esas 12 familias echaban raíces donde otros solo vieron peligro.

Hoy, Monterrey es una metrópoli industrial. Pero su semilla fue la terquedad de un hombre de 66 años que decidió que el fracaso de otros no dictaría su futuro.

Conclusión: Tu Apellido es Resiliencia

Si llevas el apellido Montemayor, o si simplemente amas la historia, llévate esto: El legado no es llegar primero. El legado es saber quedarse.

Tu herencia es la capacidad de mirar un lugar donde otros dicen "no se puede" y decir "aquí plantaré mi casa". Es la energía de construir sobre el fracaso para crear algo permanente.

(CTA Propuesto: Venta de Servicio/Producto) Tu historia familiar está llena de momentos de resiliencia como este. ¿Estás listo para descubrir de qué madera estás hecho?

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